
Parece que hoy en día las competiciones son casi inevitables. Existe un número cada vez mayor de pianistas y músicos que no pueden dar abasto con la cantidad de salas de conciertos disponibles. Las competiciones se han convertido no solo en la forma de seleccionar a los músicos que actuarán en las mejores salas de conciertos, sino también en un escenario en sí mismo. En resumen, se puede pensar en una competición como un espacio de actuación en sí mismo, con un interés creciente por parte del público y las comunidades que siguen las competiciones no solo asistiendo en persona, sino también a través de la transmisión en línea. En general, los conservatorios y mentores de música animan activamente a los jóvenes músicos a participar en competiciones para tener una oportunidad de alcanzar la fama, aunque solo sea por un minuto.
La experiencia de competir puede ser gratificante y emocionante o decepcionante y estresante: si te estás preparando para una, te resultará útil tener en cuenta estas ideas y consejos sobre cómo afrontarla de la mejor manera posible.
A veces se gana, a veces se pierde.
Ganar es divertido, pero perder apesta. No hay otra forma de decirlo. Da igual cuántos premios hayas ganado o cuántas competiciones hayas disputado, ser eliminado siempre sienta mal. O no te preparaste lo suficiente y te sientes culpable y te arrepientes, o sientes que diste lo mejor de ti y crees que el resultado no fue justo: ¡cómo se atreven…! ¿Acaso tienen oídos?
El rechazo es horrible, pero la vida no siempre es justa.
La forma más productiva de afrontar el rechazo es aceptarlo cuanto antes. Tómate unos días para descansar y reflexionar, y luego vuelve a intentarlo. Hay muchas situaciones en la vida en las que no tendrás éxito o tus expectativas no se cumplirán. Solicitar empleo, plaza en universidades y becas conlleva el mismo riesgo de fracaso. Es mejor acostumbrarse y aprender a levantarse y volver a intentarlo. ¡Al final, todos lo hacemos!
Elegir la competencia adecuada para sus necesidades
Encuentra la competencia que mejor se adapte a ti. ¡Hay de todo tipo!
Uno debería poder abordar un amplio repertorio de diferentes estilos. Sin embargo, cada persona tendrá una conexión especial con compositores o épocas específicas. Algunos se sentirán más cómodos tocando Mozart, mientras que otros se sentirán más a gusto con Rachmaninoff o Bach. Sé consciente de tu propia interpretación e intenta encontrar tu propio estilo, manteniendo al mismo tiempo un amplio abanico de repertorio que no necesariamente incluyas en tu repertorio de competición.
En ese sentido…
¡Encuentra tus piezas clave! A medida que asistas a más concursos y festivales, aprenderás cómo reacciona el público ante tus elecciones de repertorio. Puede que te feliciten por esa increíble Rapsodia de Liszt, mientras que tu aprecio por el Nocturno de Chopin sea bastante tibio. Identificar tu repertorio ganador es fundamental para el éxito en los concursos, y la razón es muy simple: la música no miente. El hecho de que mucha gente elogie una obra en particular que estás interpretando significa que realmente la comprendes bien y que, sin duda, te sientes cómodo tocándola y convences al público.
Mantén la frescura de tus piezas favoritas explorando un repertorio nuevo.
Es posible que te canses de emplear la táctica de competencia mencionada anteriormente: tocar las mismas piezas una y otra vez, sabiendo que el público y el jurado suelen responder positivamente. Después de un tiempo, puedes perder la inspiración y tu búsqueda de crecimiento artístico puede estancarse. Por lo tanto, es saludable combinar las piezas que tocas con frecuencia con música más fresca y novedosa, o tomarte un descanso de vez en cuando. Lo más importante es mantener siempre la inspiración y el entusiasmo por esas piezas.
¿Están amañadas las competiciones y deberían ser desterradas del mundo de la música para siempre?
¡Sí y no!
No es ningún secreto que, con bastante frecuencia, los resultados de los concursos son más que sospechosos. A menudo, los ganadores son alumnos de miembros del jurado o asisten regularmente a clases magistrales en las que participan dichos miembros. A veces es algo más sutil, como por ejemplo: «Se recomendó al amigo del presidente del jurado que trajera a ese alumno en particular al que conoce desde hace muchos años», etc.
Esto ocurre con mucha frecuencia, pero no siempre. Es importante estar al tanto del negocio musical y ser consciente de cómo se manejan las cosas.
Al final, la competencia más importante es la que tienes contigo mismo.
Porque una actuación excelente y conmovedora no se descartará fácilmente por prejuicios o motivos ocultos. Si logras impresionar al jurado, les será difícil ignorar tu actuación, y el público no te olvidará fácilmente. No debemos perder la esperanza de alcanzar el éxito. La vida misma puede ser injusta y las personas compiten entre sí a diario. Es la naturaleza de nuestra sociedad, y debemos afrontarla con sabiduría y visión. Al final, la competencia más importante es contra uno mismo, descubriendo el propio potencial y esforzándose siempre por superarse en la búsqueda constante de la realización artística.
Escrito por Danor Quinteros
www.danorquinteros.com